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CARNAVAL 17

Tot i la pluja hem pogut celebrar el Carnaval i cada comparsa ha presentat la seva coreografia. Han sortit molt bé.

Menció especial es mereixen els presentadors i el rei Carnestoltes.

Dia Sak

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En clase de Castellano nos propusieron hacer un cuento literario, este es el mio.
Ya era ritual que, en un pequeño pueblo al lado de Asturias, cada cinco días hubiera una casa con la ventana rota y con falta de muchas cosas importantes. Nadie sabía a quién le tocaría el fracaso aquella noche y todos esperaban no ser ellos quien lo sufrían.

Los del pueblo no sabían cómo parar esto, pero tampoco sabían qué había un muchacho, muy espabilado, que estaba intentando descifrar quién era el ladrón que arruinaba cada cinco días a una familia. Lo que él hacía era marcar la casa robada de alguna forma. Acostumbraba a poner una piedra característica al lado de la puerta. Después de varios días marcando las casas, se fijó que el ladrón robaba a las personas más pobres y que no tenían muchas cosas. El muchacho, Adrián, estuvo investigando más quien era el que robaba a esas personas. Vio que marcar las casas solo le serviría para saber cuando le pasaría a él, por esa razón buscó otros métodos de saber quién era el ladrón.

Estuvo observando varios días desde su casa los diferentes habitantes del pueblo. Pero ninguno le daba mala impresión y pensaba que nadie de ese pueblo podía ser un ladrón. Había diferentes personas, de diferentes clases sociales; padres que jugaban felices con sus hijos, una señora de clase alta que siempre iba de la mano de su marido, había también unos jóvenes que salían juntos a jugar a cartas, otros de clases más bajas que iban a jugar a fútbol en los espacios públicos. La persona que pensaba que era la más probable de hacer los delitos era un joven que siempre iba solo, tenía unos pelos largos y nunca se quitaba las gafas de sol.

Adrián pensó que, para saber quién era la cara oscura, debería esperar delante de la casa que tocaría ser robada. Él, después de hacer el truco de marcar las viviendas robadas, sabía a quién le tocaba sufrir esa noche. Por eso estuvo escondido en la esquina para descifrar el gran misterio. Pasaron las 12, la 1, las 2 y a las 2:30, un señor muy bien vestido, empezó a romper los cristales de las ventanas y entró para quedarse todo lo que había dentro de esa casa. El muchacho aún no sabía quién era el que estaba allí dentro hasta que terminó de robar y salió de la casa. El ladrón llevaba una gran bolsa llena de cosas. Entonces vio que, la persona que cada 5 días robaba una casa distinta era un señor que lo tenía todo. Era el amante de una señora con mucho dinero y que a ninguno de los dos les faltaba de nada.
Cuando el ladrón ya marchaba, Adrián le gritó:
-¡Eh, qué haces aqui robando!, lo tienes todo, una buena casa, dinero para poder comer 5 veces al día, más dinero para ropa e incluso para caprichos.-Entonces el ladrón le miró y le dijo:

-En este pueblo está mejor visto ser pobre que rico. Por eso creo que la mejor forma para parecerme a los pobres es teniendo lo que tienen ellos.- Dijo con una voz firme.

-¿Pero tú no crees que es mejor dejarlos como están, en vez de quitarle todo lo que tienen y no dejarles nada?- Le respondió.

Entonces, al día siguiente, cuando ya todo el pueblo sabía quién era el ladrón y habían pensado vengarse, se dieron cuenta que él, antes, ya se había suicidado. Donde él lo hizo creció un árbol donde todos sus frutos eran de oro pero con veneno dentro.
La gente se dio cuenta que no tiene porque robar el que tiene menos sino que también podía robar el que tenía más.

Marta S

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En Castellano, hemos estado creando cuentos literarios. Aquí os presento el mío.
En medio del mar, navegaba un barco. Habían dos hombres. En primer lugar, el Capitán. Era una persona extravagante, muy glotona y con mucho dinero. Tenía su propio camarote y muchas armas.
Después, estaba el Marinero. Él era pobre, pasaba mucha hambre y trabajaba todo el día. Tenía que obedecer todo lo que decía el Capitán. Limpiaba, pescaba, vigilaba, cuidaba de los animales, cocinaba… Era un hombre muy fuerte, pero no muy listo.

Cada semana el marinero tenía que pagar impuestos al jefe. Para recaudarlos, en una balanza, ponía una piedra. Según él, ésta siempre era la misma. El marinero tenía que ir poniendo cosas hasta que quedase equilibrada. Una semana, uno de los marineros trajo una gallina, que había estado cuidando durante todo el mes, y un saco de harina. Ya era suficiente.

La semana siguiente el marinero trajo una gallina muy similar a la anterior y un saco de harina. Pero la balanza no estaba equilibrada. El marinero puso un pequeño saco de oro y la balanza ya se equilibró.

La tercera semana, puso lo mismo que la semana anterior. No había suficiente peso. El marinero puso otra gallina. ¡La balanza aún no estaba equilibrada! Pasaron los meses. Cada vez tenía que dar más cosas. Llegó un punto que tuvo que ir a la ciudad a comprar animales más grandes.

—Señor—dijo el marinero—cada semana tengo que poner más cosas porque la piedra pesa más. Me estoy quedando sin comida. ¿No estará cambiando la piedra cada semana?

—No se preocupe—respondió el capitán—. La piedra es la misma, lo que pasa es que está engordando.

El marinero hizo ver que se lo creía pero en realidad se había dado cuenta del truco. La siguiente semana, el marinero dijo:

—Aquí tengo dos sacos de patatas.

Era más que suficiente. El Capitán no se lo podía creer. El truco no le estaba funcionando. Sospechando que el Marinero estaba haciendo trampas, abrió los sacos. En efecto, eran patatas.
La siguiente semana, el Marinero sólo tuvo que poner uno de sus sacos de patatas para superar el peso de su piedra. El hombre dijo al Capitán:

—¡Veo que la piedra está adelgazando!

—¿Como has hecho para que adelgace?

—El peso de todas tus piedras están haciendo que el barco se escore muy poco por este lado—dijo el Marinero, señalando al lado de la balanza donde estaba su saco lleno de patatas—. Es lógico que la balanza se balancee hacia el mismo lado, ¿no?

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William

 

 

CORAZONES DE CULPA

Aquí os presento mi cuento literario. Lo trabajamos en la clase de castellano:

Culpa. Culpa. Culpa. ¡Sí! ¡Culpa, culpa, culpa! De esto se llenarán sus corazones. De este sentimiento horrible y cruel. De culpa.

¡Culpables se sentirán! Culpables de mi desgracia. De mi locura. De mi vida desquiciada. De mi ser. De todo lo que destrozaron sus manos.

Tanta culpa invadirá sus corazones, que no vivirán. No podrán. Aún después de mi desaparición. Ellos siempre me llevarán consigo. ¡Aunque no quieran! Así disfrutaré. Así podré ver como poco a poco sus vidas se convertirán en lo que es ahora la mía. La desgracia les llegará. ¡Y la locura y la demencia! Tal será el desorden de sus vidas… ¡Ja ja ja! Sus mentes acabarán desquiciadas. Al igual que la mía. Así cobraré mi venganza.

Su sufrimiento será mi fuente de alimento.

Ver cómo sus vidas se desmoronan. La paz y la tranquilidad de sus casa se desgarran. La alegría e ilusión desaparece de sus miradas. Cómo la vida que ellos creían perfecta deja de serlo. Porque, como yo bien sé, nada es perfecto. Ni tampoco lo serán sus vidas. ¡De esto me encargaré yo!

Culpa. Culpa. Culpa. Éste será su día a día. La culpabilidad atrincherada en sus corazones. De donde nunca se moverá. De donde nunca nadie la podrá quitar. Culpa. La culpa provocará el deseo de enmendar el error cometido en el pasado. Cuanto más se destrocen sus vidas, más crecerá el deseo de enmendar. Pero afortunadamente será inalcanzable, pues al pasado no pueden volver.

Mientras sueño en esto crece en mí el deseo de venganza. El deseo de llevar el caos a sus felices vidas. El deseo de arruinarlas. De desquiciarlas. Desgarrarlas. Destrozarlas. Ponerlas patas arriba. Quiero ver cómo la felicidad que iluminan sus ojos se convierte en pánico. Pánico y desesperación. Y miedo. Y también me alegraría ver cómo la serenidad que expresan sus ojos desaparece dando lugar al caos. Al derrumbamiento. Y allí estaré yo para verlo. En sus corazones llenos de culpa.

El deseo de venganza sigue creciendo. El deseo de que llegue el momento de mi despertar. Ya no quiero más sufrimiento. No. Quiero ver con mis propios ojos mi venganza. Quiero sentir cómo la culpa se apodera de ellos. Muy pronto estaré viéndolo. Muy pronto. Sólo unos segundos más. 

Noto el frío. El frío del cañón de la pistola junto a mi sien. Sólo tengo que pulsar el gatillo y la felicidad me invadirá. Podré reír y sonreír, gritar, saltar y decirme cuan inteligente soy viendo cómo destrozo sus vidas. En tres segundos seré libre. ¡Libre! ¡Libre! Tres. Dos. Uno…

Mi venganza está en marcha. Por fin estoy controlando sus corazones de culpa. 

Olivia M.

Estimats alumnes de 3r d’ESO,

quedeu convidats a participar al II CONCURS de FOTOGRAFIA CIENTÍFICA.

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Haureu de presentar una fotografia pròpia amb temàtica científica amb un títol original. Es valorarà tant la fotografia com el títol que li poseu.

El format de la fotografia ha de ser quadrat, me l’heu d’enviar al meu correu, amb el vostre nom i el títol en el mateix correu.

Data límit d’entrega: 19/4/17

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